
Horrorizado, tuve que ver como el contenido de la estantería se desparramaba por el suelo como a cámara lenta. Las copas se despeñaban contra el suelo y sonaban como un cuello rompiéndose. Las fuentes, se esparcían en pedazos por toda la estancia y las puertas del mueble, por no ser menos, cayeron como una cascada explosionando justo ante mis pies.
Incapaz de decir nada, me lleve las manos a la cabeza mientras veía como los cristales rebotaban contra el suelo.
-… -abrí la boca un par de veces para a continuación volver a cerrarla- …
Miré cómo en mis manos descansaba la ahora huérfana fuente que pensaba usar para servir la sopa y luego giré el cuello para ver como mis hermanos se quitaban de encima la montaña de vidrio roto.
-¡AY! Podías ayudar, Ryu, que esto duele… -comentó uno de ellos.
-… -ante mis ojos vi pasar toda mi vida en microsegundos: mi obtención de título de cocina, mis primeros pasos en el mundo de la repostería, mi gran auge en los concursos culinarios… y a continuación vi una lápida de piedra con mi nombre grabado en ella: “R.I.P. Aquí descansa Ryuusei Ri, gran cocinero y amigo de sus amigos. Tus hermanos causantes de tu muerte, te recuerdan…”
-¡Déjale! Está muerto… ¿No lo ves? –dijo otra voz.
-… -“Tu padre te tendrá siempre en su memoria… Tu familia llora tu muerte prematura…”-…
-¿Estáis bien? –preguntó la voz de la extranjera.
-¡Auch! Tengo más heridas que cuando me caí por….
Ensimismado en mis pensamientos, no me di cuenta de que el silencio se había adueñado de la situación.
Por eso, con la mirada perdida, me giré hacia los ojos azules que me gritaban desde el piso de arriba.
-…-OCINERO DE LOS COJONES!! –susurraba James con su suave y musical voz- ¡PERO QUE COÑO HAS HECHO, PEDAZO DE ANORMAL! ¿¡PERO TU SABES CUÁNTO CUESTA ESA VAJILLA!? ¡ESTÁS MAL DE LA CABEZA! ¡SUBNORMAL! ¡TONTOLABAS! ¡ESTOY DE TI HASTA MIS SANTOS COJ…!
Consiguiendo por fin reaccionar, miré como mis adorables hermanos pequeños se escabullían por la puerta de su habitación dejando a su paso un pequeño rastro de pedacitos brillantes.
-¡Bueno, bueno, James, tranquilo! –dijo la voz de Neil, santo patrón y salvador de los cocineros- Seguro que no lo ha hecho a propósito, ¿Verdad, Ryuusei?
-… S-sí… Verdad… Eso… -dije, dejando la fuente sobre la mesa y escaqueándome también de la escena…
-¡PERO NEIL! ¡DESPÍDELO DE UNA PUÑETERA VEZ!
-¡Chst! Baja la voz, hombre, que hay gente durmiendo… -escuché desde la cocina.
Aprovechando la confusión, cogí la lista de la compra, a pesar de que no me hacía falta hasta la noche, y salí por la puerta de atrás con el rabo entre las piernas.
Me apetecía pedalear (o escapar más rápido), así que me monté en la vieja bicicleta que había apoyada en la pared, y me encaminé hacia el pueblo.
-Pan, leche, fruta, judías, chocolate, dulces… y una vajilla… -le dije a la panadera consultando la lista.
-Sólo tengo el pan, Ryu, cariño –se rió ella- ¿Qué te ha pasado? Pareces un perro apaleado.
-James Orochi tiene la cualidad de darte una paliza verbalmente, -dije, mientras veía entrar más clientes que me miraban con desaprobación.
-Ese hombre no tiene remedio, no sé ni porqué trabajas ahí. ¿Qué ha sido esta vez? ¿La sopa estaba un grado más fría? ¿Le molestaba la corriente de aire…?
-Qué va… mis hermanos, que se han cargado su vajilla de cristal. Han hecho un destrozo de mil demonios. Como siempre.
-¿Tus hermanos pequeños? Pero si son adorables, hombre.
-Sí, como un bulldog. Adorabilísimos. Pero con un poco de suerte, pierdo al pequeño de vista, que ahora que tiene novia…
-¡Ah! Sí, les he visto juntos. Hacen buena pareja, ¿no crees?
-Sí, bueno, perfecta. Yo con tal de que se lo lleve de casa…
-No digas eso, hombre, que en el fondo los adoras…
-Los adoro en el fondo, sí, en el fondo del sótano, donde no molesten…
Cogí las barras que llevaban ya un rato descansando sobre el mostrador, cuando me giré y me encontré a dos chicos mirándome con los ojos abiertos de par en par.
-Bueno, bueno, ya me marcho, no me miréis así… -les dije, saliendo de la tienda rápidamente.
-¿Es posible que todos los gemelos sean igual de maleducados…? –dije, dirigiendo una última mirada al interior.
jajajajjaa leche, pan, frutas, y una vajilla nueva! meeer me encanta me he leido todo eh?? de pe apa ^^ todas las entradas
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